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¿Qué es la purificación?

Introducción

Este texto es un estudio de la purificación, ateniéndonos exclusivamente a lo que dice al respecto el honrado Alcorán. No se pretende, evidentemente, sentar cátedra. Más bien aportar un punto de vista para quien lo encuentre útil.

Entiendo que existe una visión ritualista de la purificación en la que no siempre se aprecia todo el contenido del tema que encierra el honrado Alcorán y que detrae de las ventajas y facilidades para la sinceridad y la vida espiritual que ofrece éste a los creyentes. El limitar la purificación al ritual fijado en el derecho canónico ha resultado en lo que parecen excesos, como el decir que no es válido un azalá que no reúna todas las condiciones fijadas por el derecho canónico. Habría que preguntarse ¿válido para quién o para qué? Y también, de esa  manera, hemos venido a encontrarnos con algo tan drástico y peregrino como la prohibición del azalá y del ayuno a las mujeres que tienen la regla.

No me cabe duda de que ese resultado no es necesariamente fruto de la malevolencia por parte de ninguno de los doctores del fiqh que nos precedieron. Estoy segura de que, al menos en muy buena parte, estuvieron movidos por limpios sentimientos de hermandad dados su momento y circunstancias.

Sin embargo, hoy, a la luz del honrado Alcorán, ante algunas elaboraciones del fiqh que han podido ser de lo más oportuno en su día, tal vez habría que volver la mirada al texto revelado, sin intermediario ninguno, y, tal como nos manda, razonar, reflexionar, pensar y sacar de él las enseñanzas más puras ya que, como dice en la azora 80, aleya 14, y en la 98, aleya 2, se trata de una escritura  que ha sido purificada.

Abasa Al-Bayyina

Veamos, pues, qué nos dice el honrado Alcorán.

Una confusión mayor en los significados de la purificación parece ser el entender ésta como sinónimo de lavado, ablución o baño, dejando así de lado el sentido real de la palabra en el árabe del honrado Alcorán para darle un valor ritualista y un sentido jurídico fijo que no es parte de la revelación sino algo elaborado por la práctica del derecho canónico, sentido que luego se ha aplicado retroactivamente al texto del honrado Alcorán subordinando éste a los criterios humanos elaborados a lo largo del tiempo.

Se reproducen a continuación las aleyas en que, con verbos o sustantivos, se habla de la purificación.

Hay dos verbos árabes que denotan el purificar o purificarse, a saber, Tahhara y taTahhara. Ambos son de la misma raíz T-h-r. El Tahhara, de la forma verbal II,  es transitivo, es algo que se ha hace a otra persona u otra cosa. El taTahhara tiene el mismo significado pero es intransitivo, es algo que se hace uno a sí mismo.

A continuación se reproducen en cuadros las aleyas en que aparecen los verbos mencionados seguidas de su traducción al castellano y también una aleya en la que aparece la palabra “yunub” que igualmente hace al caso. Debajo de cada cuadro se hará el comentario de la aleya o aleyas.


Aleyas y comentarios

Con el verbo Tahhara:

Al-i-Imran

Comentario:

Vemos que Dios, en esta aleya, purifica a alguien y se entiende con toda facilidad que esa purificación no consiste en ningún lavado o ablución y ni siquiera en ningún gesto físico. Además, a tenor de todo el contenido del honrado Alcorán y de la historia de Maryam, se entiende que la purifica de entre todas las mujeres para una finalidad clara, la de su cometido espiritual como enviada divina con una misión específica que entrañaba enorme sacrificio.

Al-Ma´ida

Comentario:

  1. Como en el caso de Maryam, a quien Dios purifica con una finalidad, también en esta aleya la purificación tiene una finalidad: pasar a hacer el azalá.
  2. En esta aleya aparecen los dos verbos, Tahhara y taTahhara. Primero el taTahhara. Se dice a los hombres que se purifiquen (taTahhara) si estánYunub y al final explica que Dios quiere purificarnos (Tahhara).
  3.  Manda en detalle lavarse (aghsilu), con palabras que cuyo significado habitual es precisamente lavarse, palabras completamente distintas de Tahhara y taTahhara y de las de esa raíz.
  4. Y, si se está “Yunub” (veremos esta palabra más adelante), manda purificarse y, en esta ocasión, no dice que haga falta lavarse en caso de estar “Yunub” (Aunque sí lo dice en la otra aleya, 4.46, en que aparece la palabra en el mismo contexto), si bien, como se habla de hacer el azalá y de todas formas ya hay que lavarse para ello, cabe entender que “Yunub” es un estado que exige por sí sólo purificación, distinta de la de lavarse o además de ella.
  5. Se Ha solido traducir un “pero” antes de “si estáis enfermos” y, si bien es cierto que la conjunción wa (y) puede tener un uso adversativo, en este caso ¿se deriva necesariamente del original ese significado adversativo o está sólo en la idea del traductor? El significado también queda perfectamente claro si se toma como la conjunción copulativa “y” habitual y se traduce, sin adversatividad ninguna, con un simple “y si estáis enfermos…” puesto que la manera en que discurre la aleya parece indicar que se hace una relación de tres circunstancias distintas: a) “cuando os dispongáis a rezar”, sin ninguna circunstancia modificativa, b) “si estáis “Yunub” y c) “si estáis enfermos, de viaje o si…”, es decir el caso general y dos casos particulares.
  6. Dios quiere purificarnos.

Vemos que Dios purifica y los hombres se purifican. Para que Dios purifique, los hombres, a su vez, han de purificarse. El lavarse sería una de las cosas que se pueden hacer como parte de la purificación o para ayudar a ella. En el caso del azalá se advierte que lo que cuenta no es tanto el hecho de estar perfectamente limpio desde el punto de vista físico como la intención de purificarse para el azalá, ya que, si no hay agua con qué lavarse, vale buscar arena o tierra limpia y pasársela. Y fijémonos bien en lo que dice a continuación: “Dios no quiere imponeros la dificultad (YarH) sino que quiere purificaros y concederos la medida completa de Sus bendiciones para que esto os mueva a ser agradecidos”.

Si esta última frase de la aleya 5.6 se colocase frente a frente con la presunta prohibición (nada menos que prohibición) de hacer el azalá mientras se tiene la regla se podría pensar que Dios es incoherente, astaghfirul-lah, porque para media humanidad no es que no facilite o que imponga dificultad, es que sencillamente hace del todo imposible conceder “la medida completa de Sus bendiciones para que esto os mueva a ser agradecidos” durante mucho días al año, durante muchos años. ¿Negó Dios a Maryam la medida completa de sus bendiciones?

Naturalmente, como no es Dios quien prohíbe rezar a las menstruantes sino que se trata de una suposición de algunos, guiados tal vez por otras tradiciones o usos culturales y no por la guía divina del honrado Alcorán, lo que hace esa última frase de la aleya es dejar patente, si ya no lo estuviera, que Dios no impide a nadie alcanzar “la medida completa de sus bendiciones” (que traduce Asad) y de lo dicho se entiende que si el azalá no es la medida completa de las bendiciones divinas, por lo menos sí forma parte de esa medida completa que Dios quiere que alcancemos todos varias veces al día cuando hacemos el azalá.

A menos, claro, que se entienda que Dios está constreñido por las ideas de pureza ritual elaboradas por los hombres y es impotente (astaghfirul-lah) para decretar por Sí mismo lo que quiere que sea puro y lo que quiere que no lo sea y que por tanto no tiene autoridad para librar a las mujeres de la suposición de impureza ritual que los hombres (varones o mujeres), no Dios, han adjudicado a la regla.

Al-Ma´ida

Comentario:

Una vez más el Tahhara no entraña ritual ni lavado. Y la finalidad de la purificación en este caso hubiera sido librar a los interesados de la hipocresía, de su afición a negar la verdad, etc. Y no se los purifica porque se entiende que ellos, con su actitud, ya están diciendo que no quieren purificarse para ver la verdad y vivir con ella y sin hacer trampas, que sería en este caso la finalidad de la hipotética purificación.

Al-Anfal

Comentario:

Tampoco en este caso puede decirse, aunque haya agua de lluvia,  que se trata de un lavado en sentido literal y esa purificación del agua de lluvia parece que los hace despertar, refrescarse y librarse así de los susurros malsanos de dentro de uno mismo.

At-Tauba Al-Ahzab

Comentarios:

A la 9.103: En este caso es el Profeta el que mediante la aceptación de los bienes de quienes los dan por amor a Dios purifica a los dadores. Semejante a lo que ocurre con el azaque, que purifica los bienes bien adquiridos.

A la 33.33: Igual que en casos anteriores, Dios quiere purificar. Aun siendo la familia del Profeta, D..b.s., de elevada condición moral y espiritual, sólo Dios es absolutamente puro y todos, pues, estamos necesitados de continua purificación en nuestro camino de vuelta a Él.

Al-Hach Al-Mudazzir

Comentarios:

A la 22.26: Cabe decir lo mismo que con respecto a la 2.125.

A la 74.4:  Entiéndase que no dice que lave su ropa, aunque seguramente la indicación comprende la pulcritud de la vestimenta. En el conjunto de la azora, cabe entenderlo como que no envuelva con sus ropas ningún acto que no sea de pureza extrema, que su mensaje no se vea contaminado por ropas mal obtenidas por ejemplo o regalo indebido o que todo en él ha de estar por encima de cualquier mácula, para que el vaso por el que llega el honradísimo Alcorán sea incontaminado por cualquier flojedad terrena y la limpieza material sería una parte de la pureza general de la persona.

Comentarios:

A la 3.55: Dios purifica el nombre de 3isa de forma que no lo manche la maldad de los negadores.

A la 2.25:  Nuevamente, no es que nadie haya lavado a nadie sino que Dios ha purificado a esos seres para llegar a ese estado de dicha ultra terrena.

Al-i-Imran An-Nisaa´ Al-Waqi´a

Comentario:

A la 4.57 y 3.15:  Como en la 3.25, no es que nadie haya lavado a nadie sino que Dios ha purificado a esos seres para llegar a ese estado de dicha ultra terrena.

A la 56.79:  Hay quienes lo interpretan en un sentido ritual de que para tocar, es decir, como se toca con las manos, un libro que contenga el honrado Alcorán es preciso lavarse antes., lo que se llama hacer la ablución. Sin embargo, teniendo en cuenta el contexto y que el honrado Alcorán sigue siendo el honrado Alcorán aunque no se tenga a mano ningún libro material que lo contenga y que se puede saber todo el libro entero y no tener necesidad de tocar ningún libro físicamente y que en tiempos en los que los libros no estaban al alcance era en la memoria o escuchándolos como la gente disponía de ellos, es indudable que la aleya ha de interpretarse en el sentido de la pureza de voluntad e intenciones. Naturalmente eso no quita para que se trate con el debido respeto el libro impreso que contenga el honrado Alcorán.

Abasa Al-Bayyina

Comentario:

A la 80.14 y 98.2:  Ambas hablan de las escrituras. ¿Se puede purificar una escritura? Sin duda las escrituras reveladas son de por sí, por su origen divino, tan puras como pueda ser una escritura. Se entiende que Dios las despoja de todo lo que pudiera ser falaz, inútil, dudoso…  Falta sin duda que quien las recibe se purifique asimismo para que esas escrituras purificadas ingresen en su mente y corazón. Es decir los libros son honrados y purificados a la medida de la mente que los contempla.

Verbo taTahhara

Lo  encontramos en las siguientes aleyas:

Al-Baqara

Comentario:

Dice primero yathurna. Se trata de la tercera persona del plural femenino del verbo Tahara, forma I, es decir, de la misma raíz que los dos verbos mencionados como (Tahhara y taTahhara), que significa estar limpio de algo. Luego dice “y se hayan purificado”. Aquí son ellas las que se purifican a sí mismas. Ya hemos visto que purificar no entraña lavarse, aunque dependiendo de lo que se trate puede incluirlo. En este caso, el lavarse sería una cuestión de higiene y limpieza personal y no de purificación de la índole que se suele entender, y mucho menos ritual, que sólo es requerida para el azalá. Como es patente, en este caso no se habla para nada del azalá ya que de lo que se ha tratado es de que los maridos, ellos, no las requieran cuando se sienten molestas. Una vez que ha pasado la molestia y que ellas se sientan libres, purificadas, de ella, ellos ya pueden volver a solicitar a las mujeres.

Siendo el verbo reflexivo y habiéndose ya dicho que han dejado de sangrar (yaThurna), cabe entender que una cosa para ellas es que ya no sangren y otra es que ellas ya se sientan en condiciones para la cuestión de que se trata que son las relaciones carnales, que era por lo que se le preguntó al Profeta. Es decir, hay dos finales, uno el objetivo, ya no pierden sangre, y el otro lo que ellas experimentan como verse libres de molestia.

Cuando al final de la aleya dice “Ciertamente, Al-lah ama a los que se arrepienten y ama a los que se purifican (mutaTahhirin), este “mutaTahhirin” (los que se purifican) está en plural masculino o en plural genérico, en lo que es seguro que no está es en plural femenino. Lo que nos viene a indicar que de lo que se ha hablado no es de ninguna impureza ritual de la mujer. Cuando en el honrado Alcorán se dice que Dios ama a quienes hacen esto o aquello, siempre lo que se hace es algo voluntario, algo en lo que los creyentes se esfuerzan para ser mejores. La regla no es algo que dependa de la voluntad de nadie, ni el comenzarla ni el terminarla, por eso estos mutaTahhirin de que se habla difícilmente pueden ser ellas.

Los que se han purificado absteniéndose de importunarlas son ellos, que han purificado sus relaciones conyugales mostrando consideración y deferencia a sus mujeres en esos días. Esa es la purificación de sus actos conyugales, lo mismo que el azaque (la donación o caridad) es la purificación de la posesión de los bienes que se tengan. Si las necesitadas de purificación mediante lavado -y el lavado sí es voluntario- en todo este asunto hubieran sido ellas porque la regla en sí fuese impura, entonces el honrado Alcorán no hablaría de “los que se purifican” sino de “las que se purifican”. En realidad, y según la aleya 5.6, todo el mundo debe lavarse para hacer el azalá y específicamente se dice que hay que purificarse de esa manera o con arena si se ha tenido relación carnal. Sería el sumun del absurdo que se exigiera a nadie hacer ese lavado ritual para acto seguido cometer actos que después hacen necesario purificarse lavándose antes del azalá. Para el acto carnal no es exigible ningún lavado ritual que purifique. Está claro, pues, que la impureza en forma de molestia de ellas no es para el azalá, sino para las relaciones carnales. Y la impureza de ellos sería importunarlas a ellas. El buen uso de algo es la purificación de ese uso. Una relación carnal en la que hay abuso, evidentemente no es pura ni purificada.

Si la regla hubiera sido un impedimento apara el azalá, esa misma aleya 5.6 hubiera podido contener ese impedimento. Pero ni lo contiene esa aleya ni ninguna otra. Si hay alguien, pues, que piensa que la mujer no debe hacer el azalá ni el ramadán cuando tiene la regla, ese alguien no es Dios y ni las mujeres ni los varones necesitan intermediario para adorarlo a Él ni para plegarse a lo que Él disponga.

Comentario al verbo Tahhara:

Reléase lo dicho a propósito de esta aleya al tratar del verbo  Tahhara en la primera parte del estudio.

Al-A´raf At-Tawba An-Naml

Comentarios:

A la aleya 9.108: Si los hombres aman purificarse, y seguro que no consiste sólo en lavarse y que el lavarse sería lo de menos, entonces Dios los ama a ellos. Hermoso paralelismo.

A las aleyas 7.82 y 27.56: Esas palabras las dice la gente o gentuza de Lut hablando de los seguidores de éste. Una vez más, podemos suponer que esa gente hacia lavados rituales o no suponerlo, en cambio lo que no podemos dejar de entender es que los seguidores de Lut se purificaban obrando con pureza y evitando los vicios. Es decir, se trata de pureza moral y de rectitud, no de lavarse x veces al día. Nada nos dice por otra parte que los enemigos de Lut no se lavasen. De hecho se sabe de gente muy viciosa y de costumbres muy licenciosas y, sin embargo, muy civilizados y aficionadísimos a pasarse la vida en el baño.

La palabra “yunub”

An-Nisaa´

Una última consideración en este tema, al menos de momento, es el significado de Yunub. Se ha traducido muchas veces como estado de impureza ritual. En vista de todo lo que precede cuesta creer ahora que el honrado Alcorán establezca categorías de pureza ritual. En cualquier caso, en ninguna parte del honrado Alcorán se  da una definición de Yunub. Eso me hace pensar que el honrado Alcorán no le da ninguna significación especial fuera de lo que fuese su sentido corriente. El significado de Yunub es “forastero”, alguien que no es de la misma tribu, también, en plural, “lados” “costados”.

No se aprecia que aquí se clasifiquen las “impurezas” como rituales o no rituales sino que se citan cosas que hay que hacer o no hacer para el azalá. El Yunub, atendiendo a su significado, tal como aparece, me recuerda un poco la expresión francesa “a coté” en el sentido de “sin estar en lo que se está” “fuera de caja” y, en vista del significado de la palabra en sí, del contexto y de que cuando hablamos de rezar o meditar la concentración es primordial, tal vez por Yunub pudiera entenderse “distraído”, “con la mente dispersa”, “sin concentración”. Su mención inmediatamente después del estado de enajenación alcohólica hace pensar que bien pudiera ser precisamente eso, un estado mental que, a nuestro pesar, nos impidiría sacar provecho de la oración. Para lograr esto último, se nos invita a purificarnos, se menciona el lavado, pero es evidente que no se desprende de nada que se trate de una impureza corporal, sino de una impureza a efectos del azalá en sí, que es algo que trasciende lo corporal y que consistiría en llevar la atención a aquello a lo que nos vamos a dedicar quitándonos la atención de otras cosas.

Por otra parte en esta aleya, como en la 5.6, se ve que el lavado no se indica sólo para el caso de haber hecho uno sus necesidades o de haber mantenido relaciones sexuales sino que se dice que siempre, para hacer el azalá, es preciso lavarse, es decir, la purificación no es porque por este u otro motivo uno se haya impurificado sino que de lo que se trata es de ponernos en un estado de purificación previa al azalá, o sea de ponernos en las mejores condiciones para concentrarnos en el azalá y vivirlo con el mayor provecho. Yunub, en realidad, parece el estado menos propicio para el azalá y el lavarse y el concentrarse en la preparación debería ser un instrumento para recogerse de la dispersión. Creo que es al Yunub a lo que se responde con la “formulación de la intención” antes del azalá, como se nos enseña cuando aprendemos a hacerlo. O sea, con ese lavado, con esa formulación de la intención se trata de encauzar el ánimo y el pensamiento a la conciencia del amor divino alejándolo de lo mundano. Y es esta una de las veces en que siento que la sunna no se basa en los hadices, o no principalmente, sino en la tradición de padres a hijos, de boca a boca, como el honrado Alcorán.

Comentario final

La purificación no es algo puramente religioso. Es un concepto general y existe en todos los dominios de la vida humana. Cuando se trabaja en la química se purifican las sustancias y se purifican hasta el grado necesario para la tarea propuesta; cuando se planea hacer cualquier cosa se aclaran las ideas, se las despoja de lo superfluo, se purifican en suma. Un escrito se repasa y se repasa hasta dejar en él sólo lo que debe estar en él y hace al caso de lo que se trate, es decir, se purifica el escrito. La purificación es, pues, un fenómeno y actividad universal en todos los órdenes.

De todas las aleyas citadas en este estudio se desprende sin dificultad que la purificación no es un rito, sino un proceso real y efectivo por el que, para lo que sea que se persiga, se procura aquel estado de purificación que permita hacerlo depuradamente, sin confusión y con integridad. Si se reza, se reza y no se piensa en el presupuesto del próximo mes o en si nos faltan 102 euros para llegar a él. Si se lava uno porque está sucio, uno mira bien que se le quite toda la mugre o los pintarrajos de bolígrafo o todo lo que detraiga de esa limpieza. Si se lava para rezar, mira bien de despojarse de todos los pensamientos y estados de ánimos que lo desvíen de ese propósito y, para ello, el poner la atención en el lavado ayuda a salir de otras ocupaciones mentales. La finalidad no es estar limpio sino estar en el rezo, hacer los gestos que nos ayuden a concentrarnos en la entrega a la presencia divina. Cuando en la aleya 2.222 se habla de purificarse de la menstruación para mantener relaciones sexuales, es precisamente de eso de lo que se trata, de poder concentrarse en esas relaciones sin la rémora de las molestias y el malestar. Es decir, la purificación es para algo en concreto y, en el plano espiritual, para la finalidad general de acercarnos más a la conciencia de la relación con nuestro Creador.

Otra cosa que cabe señalar es que cuando en el honrado Alcorán se habla de purificar no necesariamente se parte de que se haya hecho algo impuro o de que se esté particularmente impuro puesto que Dios purifica también a los profetas y a las personas puras, las purifica más. Es decir, algo puede ser puro y sin embargo purificarse más o purificarse para alguna finalidad específica como, en el caso de Maryam, para ilustrar algo que Dios nos ha querido enseñar y que parece que no queremos aprender.  Pero ése sería ya otro capítulo que, Dios mediante, también trataremos en esta página de Honrado Alcorán.

Los errores míos, los aciertos divinos.

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Carmen del Río

Escritora. Presidenta de la Academia Española de Exégesis Coránica.

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