ArtículosDestacados

Fuertes, valientes y poderosas

Me llamo Siham y soy una mujer negra, africana, árabe, tuareg, musulmana y española. Son múltiples las identidades que me definen y todas ellas han marcado mi trayectoria y mi forma de ser, de actuar y de luchar.

A mi hija, la luz de mi vida.

Te quiero libre, rebelde y loca

Me llamo Siham y soy una mujer negra, africana, árabe, tuareg, musulmana y española. Son múltiples las identidades que me definen y todas ellas han marcado mi trayectoria y mi forma de ser, de actuar y de luchar. A lo largo de mi vida entre dos continentes he aprendido de muchas mujeres diversas, mujeres que también me han ayudado a definirme, a empoderarme y a crecer. Doy las gracias a todas ellas por lo que soy hoy en día.

Mi primera infancia estuvo marcada por la figura de mi abuela materna, una mujer bereber, bella y orgullosa de sí misma. Proyectaba una imagen de mujer fuerte y dura, pero a la vez era dulce y muy cariñosa. En su niñez, y debido a la época que le tocó vivir, mi abuela no cursó estudios, fue analfabeta toda su vida si bien no se caracterizaba precisamente por carecer de conocimientos que transmitir a sus iguales. Mi abuela no sabía leer ni escribir en papel, pero tenía mucha sabiduría. Sabía leer e interpretar las palabras dichas y no dichas, sabía  ponerse en el lugar del otro para entenderlo, sabía cuándo había que hablar y cuándo había que guardar silencio. Mi abuela era la sabia de mi extensa familia.

Ella fue la primera persona que marcó mi trayectoria femenina. Ha sido para mí el ejemplo de mujer que lo sabía gestionar todo, que siempre encontraba solución a casi todos los problemas, la mujer que dijo no cuando nadie se atrevía a contradecir las costumbres y tradiciones, la mujer que alzó la voz para defenderse a ella y a otras mujeres que no podían hacerlo por ellas mismas, la mujer que se atrevió en su época a pintarse, a llevar una peluca, a salir sin pañuelo y a desafiar a la sociedad patriarcal.

Mi abuela me enseñó tradiciones femeninas ancestrales que ya no se enseñan: el significado de mi primera regla, mis primeros hechizos contra el mal de ojo, cómo  atraer a gente que me gustaba, oraciones para sanar el alma y el corazón de nuestros seres queridos…; enseñanzas que siempre se han considerado brujería y magia… Soy bruja, pues, y honro así la memoria de mis ancestras. Y estoy orgullosa de serlo y de transmitir estos conocimientos a mi hija.

Mi madre fue la mujer que me enseñó mis primeras palabras y a la vez mis primeras letras. Tuve la suerte de tenerla como maestra en los primeros años en el colegio. Su vida fue muy corta, ya que murió a la edad de 47 años, pero le dio tiempo a transmitirme algunas enseñanzas de vida. Me enseñó a amar, a respetar, a estar orgullosa de mí misma. Me enseñó que la vida es demasiado valiosa para no aprovecharla, me enseñó el cariño, el esfuerzo. Su vida fue muy dura, no sé si atreverme a decir que quizá fue infeliz. Mi madre sufrió mucho por amor, y eso le dio fuerza para seguir y ser un ejemplo para mí. Me acuerdo del día de su entierro, un 25 de septiembre, coincidía con el comienzo escolar. Había más gente joven en su entierro que en cualquiera de los que había asistido antes. Era una persona cercana a las mujeres, a las niñas y a los jóvenes en general. Siempre nos animaba a seguir adelante con nuestros sueños a pesar de todas las dificultades.

 

Publicado por Siham Aater el 24 de febrero de 2020 para Afroféminas.

Etiquetas
Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Gracias por enviar tu comentario!
Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar

Ad block detectado

Por favor ayúdanos desbloqueando tu Ad Block. Recuerde que los anuncios nos ayudan a mantener el portal. Gracias por tu colaboración :)