ActualidadDestacados

El Genocidio rohinya (I)

En la «Reserva espiritual del Budismo» convertida, además, en «Democracia»

Ejecutado en la así llamada -por agencias turísticas- «Reserva Espiritual del Budismo», el mayor genocidio en el planeta desde los años cuarenta ha sido soslayado por los medios de persuasión de masas occidentales, apenas ha interesado a la ONU, y muy poco a los gobiernos de Europa, tan atentos en otras situaciones que no revisten, ni de lejos, el carácter de genocidio. En abril de 2013 la Unión Europea impuso sanciones a la «Junta Militar» birmana… cuando ésta ya se hallaba en plena faena de traspasar el poder a los civiles demócratas de Aung San Suu Cyi patrocinados por Gran Bretaña -la antigua potencia colonial- y los EEUU.

Aung San Suu Kyi

Situación: la Baja Birmania y la Alta Birmania

Por población –cincuenta y cinco millones- y extensión territorial, vemos a Birmania como uno de los cuarenta grandes estados del mundo (justamente el cuatrigésimo por superficie). La República de la Unión Birmana (o de «Myanmar») reconoce, hoy, un total de 135 etnias asentadas en ella. La forma de su territorio se asemeja a una herradura puntiaguda donde su brazo oriental es mucho más largo que el occidental. Los bamaros constituyen dos tercios de su población y suelen habitar las regiones centrales (el «hueco de la herradura»). Simplificando, la mitad de la superficie de Birmania la constituyen llanuras centrales donde viven treinta y pico millones -largo- de bamaros rodeados por cadenas montañosas con dirección norte-sur que ocupan la otra mitad, habitada por más de ciento treinta etnias que suman el tercio restante –más de diecisiete millones-. Algunas de esas etnias son numerosas y dan nombre a cada uno de los siete estados federados de la Unión. El resto de la República lo conforman siete divisiones administradas de forma «centralista».

No debería ser necesario apuntar que una región -o país y una etnia son cosas bien distintas, pero es oportuno señalar lo obvio: una zona no debe porqué coincidir con la habitada por una etnia, y el hecho es que casi ninguna lo hace. Como botón de muestra señalemos al más extenso de los estados federados, el Sihán (o S’han: ocupa el noreste de la Unión, entre Siam y China; a su vez fue la unión de treinta y cuatro estados): en ese país no sólo viven sihanos (una etnia del tronco tay al igual que lo son siameses y laosianos) sino también lo habitan was, ladzulsis, taangas, cayanes, ajawas y varios más. Los was no ocupan sólo los distritos señalados como was, sino viven repartidos en otras partes del Estado Sihán. Y los ladzulsis no se asientan sólo en diferentes lugares de este país, sino también en el Estado Cachín… así como en el Reino de Siam (o «Muang Tay»), en Laos y son reconocidos en China -al igual que los was- como una de las nacionalidades étnicas de la República Popular. Cayanes se hallan también en el Estado Cayaj y en Siam (las famosas «mujeres jirafa» eran miembros de esta etnia).

En el proceso de reconocimiento de los «hechos diferenciales», apuntado en el Acuerdo de Panglong (1947) pero desatado a finales de los ochenta (años de auge etno-nacionalista en muchos sitios del mundo) ocurrió que los dirigentes birmanos (y no sólo ellos, como veremos) se mostraron dispuestos a aceptar cuantos más «hechos diferenciales» mejor. En parte porque así segregaban identidades con gran peso, como se hizo en los años cincuenta con los carenes (durante décadas la «Unión Nacional Carene» –UNC- representó la guerrilla más fuerte), formando el Estado Cayaj al norte de la «Cornisa Caren», habitado por cayanes, carenes rojos, carenes blancos

Pero la misma República que a finales de los ochenta oficializó 135 etnias no reconoc a los rohinyas, en su inmensa mayoría asentados en Aracán. Un estatuto confederado para esta región del oeste, bañada por el Mar de Bengala y fronterizaen el noroeste- con Bengala Oriental -«Bangla Desh»-, es la gran reivindicación del «Ejército Aracanés». Esta organización apenas opera en la región, pues lucha en el norte, junto al «Ejército de la Independencia de Cachín» –actualmente el más fuerte junto al «Ejército Unido del Estado Wa»-. No nos confundamos: para los rohinyas, el problema nunca ha sido no haber obtenido el reconocimiento de constituir una «etnia diferente» (pueden no verse como etnia diferenciada pero sí como parte de otra). No: el problema ha sido que sus gentes tampoco son reconocidas como integrantes de ninguna de las 135 etnias restantes de la Unión. Detrás de los rajaines, los rohinyas conforman -o conformaban- el segundo elemento étnico del Aracán, y detrás de ellos se situaban otras minorías presentes en el Estado como los jumios, camanes, miros o marmagros que fueron reconocidas.

Adelantemos un dato para deshacer, de un plumazo, cualquier excusa «securística»las que suelen esgrimir las llamadas democracias- para disculpar o, incluso, justificar las matanzas étnicas cuando las cometen sus aliados o patrocinados, claro-: rajaines son la práctica totalidad de los elementos que nutren el «Ejército Aracanés» -no es, lo repetimos, de los más importantes que luchan contra el «Tatmadau» (Fuerzas Armadas Birmanas) y el gobierno de la Liga Nacional para la Democracia. Ningún rohinya ha participado en acciones del «EA». Es más, la Liga Unida de Rajine -la faceta política del «EA»- es nacionalista, y como tal reclama un «estado propio»bien separado o confederado a Birmania– para «afirmar» una identidad étnica: la rajain, la predominante en el Aracán. La propia región ha cambiado de nombre, y se llama como la etnia mayoritaria -un dato significativo que apunta a las pretensiones que han empujado al genocidio-. Así pues, ninguna matanza o campaña de exterminio ha podido justificarse apelando a la «legítima defensa» de la población rajain o bamara, o para mantener la integridad nacional. Las causas -y las excusas- han sido otras.

Sin duda alguna, Birmania sí ha identificado e institucionalizado un «hecho diferencial» y sí que considera al conjunto de los rohinyas como una población distinta, al igual que ha identificado –bien con agrado o bajo presión a otras 135 etnias. Pero la República los ha reconocido diferentes para NO aceptarlos como otro pueblo de la Unión y eso mismo ha hecho -no aceptarlos como parte de los pueblos de su soñado «estado propio»– la Liga Unida de Rajine. Los separatistas del Aracán han sido tan separadores como el «poder central».

Continuará…

Etiquetas
Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Gracias por enviar tu comentario!
Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar

Ad block detectado

Por favor ayúdanos desbloqueando tu Ad Block. Recuerde que los anuncios nos ayudan a mantener el portal. Gracias por tu colaboración :)