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De moros/as, musulmanes/as e historias: la representación de la comunidad musulmana en la ficción española

Apuntes sobre representatividad en los medios

En las últimas décadas, las referencias al islam y a determinados musulmanes son protagonistas en los medios de comunicación. Sin embargo, no solo las noticias y los debates en las tertulias televisivas explotan el discurso construido sobre la población musulmana, sino que la ficción viene a ser una “fuente” simultanea que expone en sus guiones de películas y series de televisión lo que se considera como la supuesta realidad de las comunidades musulmanas.

Las imágenes que se proyectan sobre las personas musulmanas no escapan del racismo y la islamofobia. La ficción española hasta ahora ha evocado todas las imágenes que tienen que ver con los cánones racistas de “lo moro” y “lo musulmán” como puede ser la serie de “El Príncipe” (Telecinco:2014), Isabel (TVE:2012) o “Élite” (Netflix:2018). La representación en estas series ha estado marcada por una visión esencialista y estereotipada donde prima la sobrevaloración de la pertenencia religiosa sobre cualquier otra condición o realidad política, social o económica. Como afirma Edward Said es uno de los rasgos más acentuados de las aproximaciones neorientalistas en contextos donde se visibiliza el islam (Said, 2005). La religión es presentada como un elemento estereotipante y homogenizador de los/as musulmanes/as que se les enmarca en un contexto de violencia, pobreza y retraso. En cuestión de género, se representa a las mujeres por medio de dos elementos simbólicos considerados por Nash y Vives (2009) como diferenciadores y propios de la mujer musulmana: el uso del velo y el matrimonio pactado entre familias. Sin olvidar, el papel de la diversidad LGTBIQ+ donde se representa al islam y a las personas musulmanas como homófobas por antonomasia.

Es decir, hablamos de personajes que van a quedar resumidos en terroristas, narcotraficantes, inmigrantes sin papeles, mujeres sumisas con hiyab y personas LGTBQ+ que son salvadas y liberadas por la caridad occidental. Unos papeles que encasillan a muchos actores y actrices racializados/as y minan sus oportunidades y carreras, condenados a trabajar siempre dentro del rol que se le ha otorgado a la población musulmana en la ficción española. Como expresaba el actor Ayoub El Hilali en una entrevista: “la ficción española está suspensa a nivel racial”.

No obstante, en los últimos meses la ficción ha dado un pequeño aliento a la comunidad musulmana de este país. Estos meses hemos podido ver a la actriz Hajar Brown como Amira en la serie “Skam.España” (Movistar:2018). Una chica que muestra las diferentes opresiones y dificultades que viven las mujeres musulmanas en su día a día donde el racismo, la islamofobia y el machismo van de la mano. Otra sorpresa ha sido protagonizada por el actor Ayoub El Hilali en la serie “Madres” (Prime Video:2020) con el personaje de Naser que vive una situación de salud complicada con su pareja embarazada. En esta ocasión el personaje no muestra como trama principal su condición racial o religiosa, aunque se exponen algunas dificultades que pueden tener las parejas mixtas. Parece que ambos personajes intentan alejarse de los estereotipos y dar unas versiones más reales de la vida de muchos Nasers y Amiras que viven situaciones similares. La cuestión no se centra en no tratar las estructuras sociales y violencias que atraviesan a la comunidad musulmana como a muchas otras poblaciones, sino que consiste en ser capaz de representar estos temas sin caer en el prejuicio fácil y el estigma que supone para una parte de la sociedad en su día a día. Los/as musulmanes/as no niegan las diferentes crisis que atraviesan en varios ámbitos y en algunos países musulmanes (conflictos políticos, guerras, problemas socioeconómicos, igualdad de género, etc) lo que niegan es que estas dificultades se conviertan en la regla para definir, clasificar y discriminar a toda una población.

Ojalá algún día la ficción entienda que la inclusión no solo significa tener a un musulmán/a, chino/a, negro/a, gitano/a o sudamericano/a en el elenco, sino que se trata de forjar historias que se alejan de la islamofobia y el racismo. Historias que cuando sean vistas por muchos Nasers y Amiras se sientan atraídos/as y no atacados/as. Historias que no repitan el discurso racista de la otredad, sino que incluyan al “otro/a” como espectador/a. Ojalá podamos ver a personajes musulmanes que ejercen de policías, sanitarios, abogados/as, jueces, empresarios/as o hombres y mujeres que viven, que lloran, que ríen sin hacer referencia a lo ajeno o tener que hacer pedagogía de lo que son. Una ficción que sea capaz de centrarse en lo similar que hay dentro de la diversidad para poder disfrutar de las historias y poder hacerlas no solo nuestras sino de todos y todas porque ¿no se trataba de eso?

 

Por Fátima Tahiri Simouh, Investigadora predoctoral de la Universidad Autónoma de Madrid.

Campos de trabajo: juventud musulmana, islam en España y Europa, islamofobia e islamofobia de género.

 

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